Los Green Bay Packers encontraron el mejor motivo para dar gracias: el brazo de Jordan Love. En pleno Día de Acción de Gracias y ante un Ford Field encendido, el quarterback firmó su actuación más brillante de la temporada y guió un triunfo crucial por 31-24 sobre los Detroit Lions, encendiendo de nuevo la ilusión en Wisconsin.
Love jugó con una confianza absoluta. Tomó decisiones rápidas, precisas y sin titubeos. Por primera vez en el año lanzó cuatro pases de touchdown, completó 18 de 30 envíos para 234 yardas y repartió el balón como un veterano:
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Dos anotaciones para Dontayvion Wicks
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Una para Christian Watson
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Otra para Romeo Doubs
Ese control ofensivo no solo mantuvo a raya a la defensa de Detroit, sino que consolidó a Green Bay como uno de los mejores visitantes de la liga con marca de 4-1-1 fuera de casa, además de hilar su tercer triunfo consecutivo en un momento decisivo del calendario.
Detroit quiso responder, pero la presión defensiva pesó
Jared Goff no se quedó atrás. El quarterback de Detroit también entregó un juego eficiente, con 20 de 26, dos touchdowns y cero intercepciones, manteniendo a los Lions dentro del duelo. Pero hubo un factor que terminó rompiendo su ritmo: la defensiva de Green Bay.
En una noche dominante, Micah Parsons se convirtió en una tormenta. Sumó 2.5 capturas, golpeó a Goff en momentos críticos y destruyó varias series que parecían prometer puntos. Una de esas presiones obligó a Detroit a conformarse con un gol de campo que terminó alterando el rumbo del partido.
Un triunfo que sabe a despegue
Con Love jugando su mejor futbol del año, con la ofensiva conectada y con una defensa oportunista, los Packers firmaron una victoria que puede marcar su cierre de temporada.
En Thanksgiving, Green Bay dio gracias… y dio un golpe de autoridad.

