El golpe anímico para el Bayern fue evidente. Mientras los bávaros buscaban reacomodarse, el Arsenal olió sangre y aceleró aún más el ritmo. El Emirates rugía con cada recuperación alta y cada transición rápida, empujando a los suyos hacia el golpe final.
Ese hachazo llegó al minuto 81. En una acción nacida desde la presión de Declan Rice, el balón terminó en los pies de Bukayo Saka, quien recortó hacia adentro y sacó un zurdazo raso, potente y colocado que venció por tercera vez a Neuer para el 3-1 definitivo. El estadio explotó: era la prueba irrefutable de que los Gunners no solo quieren competir en Europa… quieren dominarla.
El tramo final fue un concierto de control del Arsenal. Jorginho administró el ritmo, la defensa cerró cualquier intento alemán y Arteta decidió bajar la persiana con cambios inteligentes que aseguraron los tres puntos sin sobresaltos.
PASO PERFECTO Y MENSAJE A EUROPA
Con este triunfo, los Gunners llegaron a 15 puntos de 15 posibles, firmando su mejor fase de grupos en años y enviando un mensaje directo a los gigantes continentales: el Arsenal está para grandes cosas.
El Bayern, en cambio, vivió su primera derrota de la temporada y perdió terreno en un grupo que había manejado con comodidad. La caída al tercer lugar deja al campeón alemán con la obligación de cerrar fuerte en la última jornada.
UNA NOCHE QUE ILUSIONA AL EMIRATES
El Arsenal jugó como un equipo grande: intensidad, presión, contundencia y personalidad. En Londres se respira ilusión y, con actuaciones como esta, no es para menos.
La Champions vibra… y el Arsenal se pone en modo candidato.

