Hoy se cumple el 50 aniversario del triunfo de Rafael Osuna en el US Open

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CIUDAD DE MÉXICO, 8 de septiembre.- El 8 de septiembre de 1963 Rafael Pelón Osuna logró lo que hasta hoy ningún otro tenista mexicano ha logrado al coronarse en el cuadro de singles del US Open y ganar el título de un torneo de Grand Slam.

Antes del partido, Osuna se convertía en el primer tricolor en jugar una final, pero eso no era suficiente.

Osuna aplastó en semifnales al estadunidense Chuck McKinley para convertirse en el segundo latinoamericano en llegar a la final del torneo, luego de que el peruano Alex Olmedo llegó y perdió la final ante el australiano Neale Fraser en 1959.

Osuna superaba las hazañas de Pancho Segura, quien siempre se quedó en las semifinales, aunque para ganar el título debería superar a Frank Froehling y su poderoso servicio.

MENSAJE ESPECIAL. El entonces presidente de México, Adolfo López Mateos, envió un telegrama de felicitación a Rafael Osuna, en el que mencionó “un brillantísimo lauro para el deporte mexicano”.

El talento, la rapidez y el arte de Osuna apabulló a Froehling y lo superó por 7-5, 6-4 y 6-2, para coronar su gran participación en un certamen que se vio dominado por latinos, ya que en la rama femenil la brasileña María Esther Bueno se coronó.

La final entre Osuna y Froehling fue única gracias a la estrategia del Pelón, cuyo mayor problema era devolver el  servicio del estadunidense.

Osuna se colocó cuatro metros atrás de la línea de fondo, un movimiento llamado por el propio Osuna como “Operación cha-cha-chá”, lo que emocionó a la afición del certamen que en aquellos años se jugaba en Forest Hills.

“Hubo varias razones para mi estrategia. En primer lugar porque creí que era la mejor forma para manejar el servicio de Frank y quería forzarlo a que arriesgara en su saque”, relató Osuna al final del encuentro.

El Pelón no se quedó quieto, siempre se movió hacia adelante y hacia atrás, a veces hasta el fondo, y otras pegado a la línea de base y las devoluciones eran globos que complicaron al rival.

Froehling fallaba sus remates gracias a los tiros elevados y con parábola del capitalino, lo que le hizo perder todo el ritmo.

Osuna jugaba desde el fondo, pero cuando subía a la red era letal y dominó a Froehling, quien desesperado, cedió el control del partido al mexicano.

 

En el set final Froehling rescató tres puntos para partido, pero al final Osuna puso el  nombre de México en los más alto del tenis mundial.

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