El Giro de Italia 2026 fue revelado con la grandeza que merece la Maglia Rosa. Esta vez, la carrera partirá desde un escenario inesperado: Bulgaria y el Mar Negro, un arranque lejano que servirá como prólogo a lo que verdaderamente define al Giro… la montaña. Y en ese terreno agreste aparece un nombre que ya dejó huella y ahora apunta más alto: Isaac del Toro.
El ciclista bajacaliforniano dejó de ser la sorpresa. Hoy es una amenaza real para cualquiera que quiera vestir de rosa en Roma.
Un Giro hecho para escaladores… y perfecto para Del Toro
La edición 109 comenzará el 8 de mayo y concluirá el 31, con un recorrido brutal:
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3,459 kilómetros,
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49,150 metros de desnivel positivo,
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21 etapas,
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y solo una contrarreloj individual de 40.2 kilómetros en la costa toscana, una caricia estratégica para los escaladores puros.
El resto es sufrimiento:
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Cinco etapas de alta montaña,
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Siete llegadas por encima de los 2,000 metros,
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y la siempre imponente meta final en Roma.
Es un trazado que parece hecho a mano para Del Toro: paciente, feroz, resistente a la altura y con un cierre de temporada que lo colocó como el tercer mejor ciclista del mundo, solo detrás de Pogacar y Vingegaard.
Del aprendizaje al objetivo: ganar
Lo que Del Toro mostró en 2025 —liderato, temple y un segundo lugar que supo a batalla épica— ya no es casualidad. Dentro del UAE Team Emirates–XRG, se ha convertido en una pieza estratégica. Todo indica que el equipo repartirá lideratos entre las tres grandes vueltas, y el Giro surge como el territorio natural para que el mexicano vaya por todo.
En Roma, donde se presentaron Simon Yates, Elisa Longo Borghini y Vincenzo Nibali, el ambiente dejó claro lo que viene:
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Yates buscará defender su corona,
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Vingegaard podría aparecer como arma secreta,
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Roglič comandaría al Red Bull–Bora–Hansgrohe,
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y Del Toro llega con la misión de cobrar la deuda emocional que le dejó la última jornada de 2025.
Un Giro histórico y un legado que cierra ciclo
Este recorrido es también la última obra de Mauro Vegni, director del Giro durante más de tres décadas, quien se despedirá en febrero. Un cierre de era que abre, simbólicamente, la puerta a una nueva: la del ciclismo latinoamericano y, en especial, la del joven mexicano que ya hizo temblar la montaña.
El camino a Roma está trazado.
La pelea por la Maglia Rosa vuelve a comenzar.
Y Isaac del Toro ya no va a aprender: va a ganar.

