Fernando Mendoza anunció su llegada a la NFL como vive el juego: sin dramatismo, con frialdad y precisión absoluta. La mañana del viernes, mientras el futbol americano universitario aún asimilaba una de las temporadas más improbables de su historia, el quarterback campeón nacional con Indiana Hoosiers hizo oficial su decisión de una forma tan sencilla como contundente: actualizó su perfil de LinkedIn con una sola línea —Open to work— y cerró el capítulo universitario.
No fue ironía ni pose para redes. Fue coherencia pura. Mendoza, de raíces cubanas, formado en Miami y con una mente entrenada en el análisis financiero, transformó a un programa históricamente irrelevante en campeón nacional y ahora se perfila como la primera selección global del Draft de la NFL.
El premio ya tiene cifras
Las proyecciones de Spotrac son claras: si Mendoza es elegido con el pick número uno, firmará un contrato cercano a los 55 millones de dólares garantizados por cuatro temporadas. Sin trucos contractuales ni bonos inflados: dinero real, estructurado para convertirlo desde el primer día en el rostro de una franquicia.
Indiana jamás había levantado un título nacional. Durante décadas fue un programa condenado a la medianía, sin peso en el reclutamiento ni ambición real. Todo cambió cuando la universidad ejecutó una de las estrategias NIL más agresivas del país, respaldada por exalumnos y empresarios de alto perfil, entre ellos Mark Cuban, expropietario de los Dallas Mavericks. El mensaje fue inequívoco: era momento de pagar por grandeza.
Mendoza llegó en 2025 procedente de la Universidad de California con un acuerdo NIL estimado en 2 millones de dólares. No fue una promesa a largo plazo: fue una inversión inmediata. En su primera temporada, Indiana pasó de comparsa a contendiente. En la segunda, tocó la cima del futbol universitario.
El valor se disparó
Un año después, su NIL alcanzó los 2.6 millones, colocándolo como el quinto atleta universitario mejor valuado de Estados Unidos según On3 Sports. Adidas lo firmó como imagen, Epic Games lo integró a campañas ligadas a Fortnite y Dr. Pepper lo convirtió en uno de sus embajadores más visibles.
En el campo, Mendoza terminó de convencer a los scouts de la NFL. Precisión por encima del promedio, lectura avanzada de defensivas, control del ritmo del juego y una sangre fría letal en momentos decisivos. No es el quarterback más espectacular del Draft. Es el más confiable. Y en la NFL, eso vale oro.
Raiders en el horizonte
La franquicia que hoy posee el primer pick son los Las Vegas Raiders. Un equipo sin mariscal franquicia desde hace años, atrapado en la urgencia y la inestabilidad. Mendoza encaja por perfil deportivo, por carácter… y por imagen.
Proyección de contrato NFL (millones USD)
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Pick 1: 55.0
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Pick 2: 52.5
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Pick 3: 51.0
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Pick 4: 49.1
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Pick 5: 46.0
Incluso en el escenario menos favorable dentro del top 5, Mendoza superaría los 46 millones garantizados. En el mejor de los casos, cruzará los 55 millones antes de cumplir su segundo año como profesional.
Mientras algunos analistas imaginan que su mente analítica podría llevarlo algún día a Wall Street, el presente es contundente: Fernando Mendoza ya ganó el juego universitario, entendió el negocio, maximizó su valor y eligió el momento exacto para dar el salto.
Indiana ya cambió su historia.
Los Raiders podrían estar a punto de cambiar la suya.

