Rafael Márquez tomó una decisión que marca el rumbo de su carrera como entrenador y, posiblemente, el futuro de la Selección Mexicana. El histórico capitán del Tri renunció a su cargo como director técnico del Barcelona Atlétic en la Tercera División de España para integrarse como auxiliar de Javier Aguirre, con una promesa clara desde la Federación Mexicana de Futbol: será el próximo seleccionador nacional en el proceso rumbo al Mundial de 2030.
La apuesta de Márquez es a largo plazo. Mientras México se encamina a disputar la Copa del Mundo de 2026 en casa, el exdefensa ha aceptado un rol secundario, enfocado más en el manejo de grupo, liderazgo y fortaleza anímica que en la toma directa de decisiones tácticas. Un papel silencioso, pero estratégico, que refleja su estilo: trabajar lejos de los reflectores, construir desde dentro y esperar el momento indicado.
RESPALDO FEDERATIVO Y UNA PROMESA FIRMADA
En medio de rumores y versiones encontradas, Ivar Sisniega, presidente ejecutivo de la FMF, confirmó que el proyecto está definido. Márquez cuenta con un contrato que establece que, al concluir el Mundial de 2026, dejará su puesto como auxiliar para asumir formalmente como director técnico de la Selección Mexicana.
Mientras otros nombres como Antonio “Turco” Mohamed se han descartado públicamente, Márquez se mantiene firme, confiando en la palabra de los directivos y enfocándose en lo que viene: formar un cuerpo técnico sólido y con identidad.
UN CUERPO TÉCNICO CON ADN TRICOLOR
De cara al futuro, Márquez ya comenzó a delinear el grupo que lo acompañaría en el banquillo nacional, rodeándose de exjugadores y colaboradores de confianza, muchos de ellos compañeros de batallas durante su etapa como futbolista.
Albert Sánchez, su mano derecha desde el Barcelona B, sería el principal auxiliar técnico. El entrenador catalán, de 40 años, fue clave en la adaptación de Márquez al futbol europeo como estratega y cuenta con experiencia en ligas como Kuwait, China y Arabia Saudita.
Andrés Guardado, recién retirado, es una de las piezas más significativas del proyecto. El “Principito” aceleró su formación como entrenador en Sevilla tras recibir la llamada de Márquez. Su conocimiento del vestidor, liderazgo y visión táctica lo colocan como un apoyo natural en el proceso.
“Claro que me gustaría ayudarle… me encantaría estar con él en la Selección”, reconoció Guardado en declaraciones previas.
Aarón Galindo se sumaría como responsable del trabajo defensivo. El exzaguero, retirado desde 2019, es valorado por Márquez por su lectura del juego y su capacidad para enseñar conceptos de línea de cinco, salida limpia y orden táctico, un sistema que el futuro seleccionador pretende implementar.
Alfredo Talavera, por su parte, sería el encargado de la preparación de los porteros. Retirado en 2024 tras su paso por Bravos de Juárez, Talavera aportaría experiencia, carácter y un enfoque formativo para la nueva generación de guardametas del Tri.
EL PROYECTO YA ESTÁ EN MARCHA
Aunque todavía no hay contratos firmados con los integrantes de su cuerpo técnico, todos han sido apalabrados. Márquez no improvisa. Construye con paciencia, con gente que conoce su visión y comparte su compromiso.
El Mundial de 2026 marcará el cierre de una etapa. Para Rafael Márquez, también será el punto de partida de su gran desafío como entrenador: liderar a la Selección Mexicana con identidad, carácter y una idea clara rumbo a 2030.

