Nadie lo vio venir. Nadie imaginó que el último acto de Terence Crawford sobre un ring sería una clase magistral de boxeo para destronar a Saúl “Canelo” Álvarez y marcharse invicto, con todos los cinturones y con la historia rendida a sus pies. A los 38 años, el estadounidense anunció su retiro definitivo del boxeo profesional, cerrando su carrera como campeón del mundo supermediano y como uno de los peleadores más completos de su generación.
El 13 de septiembre quedará grabado como la noche en la que Crawford dio una lección de inteligencia, técnica y temple en el Allegiant Stadium de Las Vegas. Aquella velada venció por decisión unánime a Canelo, arrebatándole los campeonatos del Consejo Mundial de Boxeo (CMB), la Asociación Mundial de Boxeo (AMB) y la Organización Mundial de Boxeo (OMB). Fue una victoria clara, sin polémica, que cambió el panorama del boxeo mundial.
Un mes después, el CMB decidió retirarle el cinturón verde al peleador estadounidense. La medida, sin embargo, fue simbólica y tardía: Crawford ya había decidido no volver a subir a un ring. El campeón se había despedido sin necesidad de revancha ni despedidas forzadas.
UN ADIÓS PERFECTO
Terence Crawford cuelga los guantes con un récord inmaculado de 42 victorias, cero derrotas y 31 nocauts, una efectividad demoledora del 73 por ciento por la vía rápida. Su carrera profesional inició el 14 de marzo de 2008 y terminó de la forma más contundente posible: venciendo al rostro del boxeo moderno.
En su recorrido, Crawford conquistó títulos mundiales en cinco divisiones distintas: peso ligero, superligero, welter, superwelter y supermediano. Una travesía reservada solo para los verdaderos grandes.
En agosto de 2017 se consagró campeón indiscutido del peso superligero tras derrotar a Julius Indongo. Seis años después, en julio de 2023, repitió la hazaña en el peso welter al aplastar a Errol Spence Jr., confirmando que su dominio no dependía del rival ni del peso, sino de su comprensión del combate.
“Este deporte me lo dio todo. Peleé por mi familia. Peleé por mi ciudad. Peleé por el niño que fui, el que solo tenía un sueño y un par de guantes. Y lo hice a mi manera”, expresó Crawford en su mensaje de despedida.
“Le di a este deporte cada aliento, cada cicatriz, cada triunfo y cada gramo de mi corazón. He hecho las paces con lo que sigue. Ahora es el momento. Gracias”.
UNA LEYENDA SIN DISCUSIÓN
Zurdo, cerebral, paciente y letal, Terence Crawford se retira como uno de los boxeadores más inteligentes que ha pisado un ring. Nunca necesitó escándalos ni marketing exagerado para construir su legado. Lo hizo golpe a golpe, ajuste a ajuste, leyendo a sus rivales como si tuviera un segundo más que todos los demás.
Su victoria sobre Canelo no fue solo un triunfo deportivo; fue una declaración histórica. Crawford no se va vencido por el tiempo ni por la falta de oportunidades. Se va en la cima, invicto, con los cinturones, con el respeto del mundo del boxeo y con un legado que será estudiado por generaciones.
Así se retiran los grandes.
Así se despide una leyenda.

