El pitcher atendía a Agustín Lara, en los tiempos que no imaginaba que sería un ídolo en el beisbol
Alfredo El Zurdo Ortiz tuvo su primer acercamiento con la Liga Mexicana de Beisbol como operador de la pizarra en el estadio de Veracruz y como cojinero, actividad en la que le tocaba atender a Agustín Lara, quien en varias ocasiones acudía como aficionado acompañado de alguna famosa actriz. Ortiz, de entonces 11 años, no imaginaba que se iba a convertir en uno de los legendarios lanzadores del circuito.
El Zurdo Ortiz, quien recientemente fue seleccionado en el Equipo Ideal del Centenario de la LMB, recuerda con Excélsior su paso en el beisbol.
Agustín Lara nunca iba solo al estadio de Veracruz y siempre me tocaba atenderlo. Una vez llegó con María Félix. Yo era cojinero y Agustín Lara me daba 30 pesos. También yo ya sabía que cuando levantaba la mano izquierda era que quería una cerveza y cuando levantaba la mano derecha eran unos tacos de carnitas muy sabrosos”, cuenta el zurdo veracruzano, quien el pasado 12 de enero cumplió 81 años.
*La fama que logró, gracias a su brillo en los diamantes lo llevó a forjar una amistad con Carmen Salinas y también convivió con Cantinflas.
El Zurdo, apenas un adolescente, viajó a la Ciudad de México, con el sueño de convertirse en pelotero.
Si bien fue Luis Molinero Montes de Oca quien lo descubrió, su llegada a los Diablos Rojos no se hubiera concretado sin la intervención de Ernesto Carmona.
A los 19 años, Alfredo Ortiz debutó con el equipo escarlata frente a Sultanes de Monterrey en 1963.
Entré con la casa llena y sin out, estábamos ganando 2-1. Entonces ponché a Alonzo Perry. Luego también a Héctor Espino y Jaime Corella. A mí me dolía el codo antes de ese juego y terminé por lastimarme más, me tuvieron que operar”, dice .
Ya como ídolo de los Diablos Rojos, tuvo la oportunidad de tener una gran amistad con Carmen Salinas e incluso fueron compadres.
DIRIGIÓ AL ODIADO RIVAL ESCARLATA: TIGRES
A su retiro, Alfredo Ortiz fue manager, aunque con el acérrimo rival: Tigres. Ahí viviría otra anécdota.
Cantinflas iba mucho a los juegos ya que era amigo de Alejo Peralta, dueño del equipo. Luego Alejo me decía: ‘que dirija Cantinflas’. Entonces Mario, como yo le decía, me comenzaba a mandar señales desde el palco, pero yo hacía como que no lo veía. ¡Quería mandar bateo y corrido con dos outs! Le gustaba el beisbol, pero no conocía mucho”.
Alfredo Ortiz, quien tuvo 255 victorias en su paso por la Liga Mexicana, también fue un excelente bateador e incluso definió decenas de juegos con el madero.
Luego me querían meter cada rato a batear de emergente, pero yo les decía a los dueños que me pagaran extra por batear y, como no me daban nada, entonces ya me negaba a batear”, dijo el veracruzano, quien dio 350 hits, pegó 14 jonrones y empujó 224 carreras en su faceta de bateador.
En el beisbol se sufre mucho. Los viajes eran muy pesados, las lesiones por las que pasas y los salarios que no eran buenos. Por eso dije: me voy a cuidar mucho para poder hacer algo en el beisbol y creo que al final sí pude hacer algo”, expresa el también miembro del Salón de la Fama del beisbol mexicano y quien aprovecha la oportunidad de la entrevista para mandarle una felicitación a Excélsior por el 108 aniversario.