El campo de entrenamiento de los Pittsburgh Steelers será el epicentro de una de las decisiones más delicadas de la NFL. Mike McCarthy llega con una misión clara: despejar la incógnita en la posición más importante del emparrillado y definir quién tomará los controles de la ofensiva ante la duda que rodea a Aaron Rodgers y su posible renovación por, al menos, una temporada más.
Pero mientras los reflectores apuntan al veterano, en segundo plano crece una historia que amenaza con cambiar el rumbo de la franquicia. Will Howard, joven quarterback que pasó un año completo en las sombras por lesión, emerge como una alternativa real para convertirse en el nuevo Hombre de Acero.

Una posición sin dueño desde Big Ben
Desde el retiro de Ben Roethlisberger, quien dio estabilidad a la posición de quarterback durante 18 años, Pittsburgh ha vivido una búsqueda constante sin respuestas definitivas. Kenny Pickett tuvo su oportunidad, luego llegaron experimentos de corto plazo con Russell Wilson y Justin Fields, antes de que Rodgers asumiera el mando en lo que muchos pensaron sería su última temporada en la NFL.
Hoy, la historia vuelve a escribirse.
Del Draft al silencio… y al aprendizaje
Seleccionado en la sexta ronda del Draft 2025 (pick 185), Will Howard llegó a Pittsburgh sin el ruido mediático de las grandes promesas. Su año de novato fue crudo: una fractura en la mano lo envió a la lista de lesionados y lo dejó fuera toda la temporada. Para muchos, una campaña perdida. Para él, un aula privilegiada.
A sus 24 años, Howard pasó meses absorbiendo cada detalle del método Rodgers: disciplina obsesiva, lectura quirúrgica de defensivas y liderazgo bajo presión. Sus recuerdos recientes de gloria no estaban en la NFL, sino en el campeonato nacional que conquistó con Ohio State, apenas meses antes de escuchar su nombre en el Draft.
McCarthy ve algo más
Mike McCarthy sabe detectar talento cuando lo tiene enfrente. Lo hizo con Brett Favre, lo perfeccionó con Aaron Rodgers durante 13 temporadas en Green Bay, y también impulsó la carrera de Dak Prescott en Dallas. Por eso, cuando habla de Howard, no lo hace a la ligera.
“Estoy emocionado con Will; despegó en Ohio State y encaja en mi visión”, declaró recientemente el entrenador, recordando su historial de quarterbacks moldeados a fuego lento… y con resultados de élite.
Credenciales de campeón
Howard no llega vacío. En su última temporada colegial lideró a Ohio State al título nacional de 2024, firmando números de peso pesado:
- 65 % de pases completos
- 3,200 yardas aéreas
- 28 touchdowns
- 8 intercepciones
Con 1.93 metros de estatura y 106 kilogramos, su físico encaja a la perfección en el esquema de Costa Oeste de McCarthy, que prioriza movilidad controlada, precisión milimétrica y decisiones rápidas.
El factor Rodgers y el reloj de 2026
La gran incógnita es el timing. Si Rodgers, a sus 42 años, decide extender su carrera un año más con el respaldo del dueño Art Rooney II, Howard ganará tiempo invaluable para pulir los detalles que separan a un buen prospecto de un quarterback franquicia.
Pero si el veterano decide colgar el casco, en Pittsburgh no habrá titubeos prolongados. Will Howard apunta a ser un candidato serio para tomar el puesto de QB1 y cargar con el peso histórico de la Cortina de Acero.
En silencio, sin promesas grandilocuentes, Howard espera su momento. Porque en Pittsburgh, las leyendas no siempre llegan con estruendo… algunas se forjan cuando nadie está mirando