El fantasma de las salidas inesperadas parece haber quedado atrás en Verde Valle. Después del espectacular inicio en el Clausura 2026, donde las Chivas ligaron seis victorias consecutivas, la directiva encabezada por Amaury Vergara decidió actuar con firmeza para asegurar la permanencia de su proyecto deportivo.
El nombre de Gabriel Milito comenzó a sonar con fuerza en Argentina, particularmente vinculado al Independiente, club donde es ídolo. La posibilidad de un regreso encendió las alarmas en Guadalajara, recordando episodios anteriores como la salida intempestiva de Fernando Gago.
Un arranque que ilusiona
Milito ha devuelto identidad y competitividad al Rebaño. Su balance de 17 triunfos en 28 partidos dirigidos revitalizó a una afición que hoy ve a su equipo en lo más alto de la tabla. El funcionamiento colectivo, la intensidad y la solidez táctica han sido sellos distintivos de esta nueva etapa.
La reunión que disipó rumores
Ante la ola de especulaciones, la cúpula rojiblanca sostuvo una reunión clave con el estratega. En ella participaron dirigentes como Alejandro Manzo y Javier Mier, quienes escucharon de primera mano la postura del técnico argentino.
Milito fue contundente: no existe acercamiento con Independiente ni interés en involucrarse en la política deportiva de su país. Su prioridad está en México y en consolidar un proyecto que apenas comienza a mostrar su verdadero potencial.
Más que un contrato, un compromiso
El “blindaje” de Chivas no se limita a cláusulas contractuales. Se trata de confianza, estabilidad y visión a largo plazo. La directiva entiende que la continuidad es el cimiento de cualquier era exitosa, algo que históricamente le ha costado al club.
Con elecciones en Independiente programadas hasta finales de 2026 y sin negociaciones formales en curso, el ruido quedó en segundo plano. Hoy, en Verde Valle hay un mensaje claro: Milito se queda.
El objetivo está definido. Bordar una nueva estrella en el escudo y escribir un capítulo dorado en la historia rojiblanca.