Los Dallas Cowboys no quieren repetir el desastre defensivo de la temporada pasada. Tras una de las peores actuaciones estadísticas en la NFL, la organización realizó un proceso exhaustivo de más de 40 entrevistas —incluyendo nueve coordinadores defensivos— antes de tomar una decisión que marca el inicio de una nueva etapa.
El elegido fue Christian Parker, quien a sus 34 años asumirá la responsabilidad de reestructurar una unidad que quedó a deber en prácticamente todos los departamentos.
Una búsqueda profunda y estratégica
El head coach Brian Schottenheimer reveló que Parker llevaba tiempo bajo análisis interno. Aunque el nuevo coordinador recordó que su primer acercamiento con la franquicia fue apenas un saludo en un campamento de entrenamiento años atrás, la directiva ya seguía de cerca su crecimiento desde sus etapas en Denver y posteriormente en Filadelfia.
Dallas no improvisó. Entrevistó perfiles consolidados en la liga antes de apostar por un técnico joven con alto potencial de desarrollo. La decisión refleja una visión a mediano plazo, pero también la urgencia de corregir fallas estructurales.
De Filadelfia a Dallas: un ascenso clave
Parker llega procedente de los Philadelphia Eagles, donde fungía como coordinador del juego aéreo y entrenador de backs defensivos. Para concretar su contratación, los Cowboys debieron solicitar permiso formal, ya que el movimiento representa un ascenso en su carrera.
Su impacto en el perímetro de Filadelfia fue inmediato. El esquinero Cooper DeJean, quien alcanzó nivel All-Pro bajo su tutela, reaccionó públicamente lamentando su salida y destacando la influencia directa del coach en su desarrollo. Ese respaldo no pasó desapercibido en Dallas.
Fin de ciclo y nuevo comienzo
La llegada de Parker también significa el cierre del proceso encabezado por Matt Eberflus, despedido tras apenas una temporada como coordinador defensivo.
Más que un simple cambio de staff, la apuesta por Parker representa un intento deliberado de redefinir identidad, esquema y estándares defensivos. Para una franquicia que vive bajo presión permanente y exige resultados inmediatos, la defensa debe pasar de ser un punto débil a convertirse en soporte competitivo si los Cowboys aspiran a contender seriamente en la NFC.
Dallas eligió juventud, energía y desarrollo como fórmula. Ahora, el reto es traducir esa visión en resultados dentro del emparrillado.