Sergio Pérez llegó al Gran Premio de Japón con un mensaje firme y sin titubeos. En medio de las opiniones que apuntan a un supuesto inicio “oxidado” en su regreso a la Fórmula 1, el piloto mexicano dejó claro que su lectura es muy distinta: se siente competitivo, conforme con su rendimiento personal y convencido de que el verdadero desafío de Cadillac no pasa solo por terminar carreras, sino por acelerar un desarrollo técnico que le permita acercarse a rivales mucho más consolidados. Las declaraciones se producen en la antesala de Suzuka, tercera fecha del campeonato 2026.
La observación que encendió el tema fue la de Mario Andretti, quien consideró que tanto Checo como Valtteri Bottas lucían “un poco oxidados” en el arranque del proyecto de Cadillac. Pérez no evitó el asunto y respondió desde la pista, respaldando su postura con lo que ha sentido arriba del auto en estas primeras semanas de competencia. Según explicó, su regreso ha sido mejor de lo que muchos imaginan, sobre todo si se toma en cuenta que volvió después de un año fuera de la parrilla titular.
El tapatío aseguró que, en lo personal, su balance es positivo. Destacó especialmente lo que hizo en Melbourne, donde completó su primer fin de semana oficial con Cadillac, y señaló que desde el arranque encontró sensaciones competitivas en el coche, incluso si los resultados finales no terminaron reflejando por completo ese rendimiento. En esa línea, sostuvo que su adaptación al nuevo entorno ha sido rápida y que, al volante, se siente en un buen punto.
Eso sí, Checo también fue claro al explicar que sus dos primeras carreras no pueden analizarse sin considerar los contratiempos que han condicionado el camino de Cadillac. En Australia, el equipo apenas logró meter un auto a meta, mientras que en China finalmente consiguió terminar con ambos monoplazas, un paso que internamente fue visto como alentador. El propio reporte oficial del equipo en Shanghái calificó el resultado como positivo, con Bottas 13º y Pérez 15º en apenas el segundo Gran Premio de la escudería.
En el caso del mexicano, la carrera china volvió a estar lejos de ser limpia. Pérez reconoció que tuvo un contacto con Bottas en la salida, asumió la responsabilidad de esa maniobra y además explicó que arrastró problemas de despliegue de energía que le costaron mucho tiempo a lo largo de la competencia. Por eso, más que frustración total, el mexicano ve estas dos primeras fechas como parte de un proceso de construcción todavía muy temprano para un equipo que apenas comienza su historia en Fórmula 1.
Donde Checo sí puso el acento con mayor fuerza fue en el desarrollo del coche. Para él, ahí está el examen real de Cadillac. Haber llevado ambos autos a la bandera a cuadros en China fue una señal positiva, pero insuficiente si se observa el ritmo puro frente al resto de la parrilla. El mexicano entiende que terminar carreras ayuda a sumar experiencia y datos, pero sabe que el salto importante llegará solo si la estructura logra evolucionar el auto más rápido que sus rivales directos.
Ese punto es el más delicado. Cadillac enfrenta una parrilla compuesta por equipos con años de ventaja en operación, simulación y desarrollo continuo. Pérez lo asume como el gran reto de la escudería: no basta con progresar, hay que progresar más rápido que los demás. Y eso, en la Fórmula 1 moderna, es una tarea brutal. Aun así, el mexicano se mostró optimista con la estructura del proyecto, convencido de que el equipo tiene una buena base para empezar a dar pasos más visibles conforme avance la temporada.
De cara a Suzuka, además, el panorama no pinta sencillo. Reportes recientes indican que Cadillac espera un fin de semana complicado por las características de alta carga aerodinámica del circuito japonés, uno de los trazados más exigentes del calendario para piloto y máquina. Pérez conoce bien esa pista y ya ha subido al podio allí en el pasado, pero ahora su enfoque parece mucho más realista: extraer el máximo del coche, seguir construyendo y encontrar un fin de semana finalmente limpio.
Checo no niega la dificultad del momento, pero tampoco acepta la idea de estar fuera de ritmo. Su postura en Suzuka fue clara: el nivel personal está ahí, la confianza también, y ahora lo que hace falta es que Cadillac convierta ese manejo competitivo en un paquete técnico capaz de sostenerse frente al resto. En otras palabras, el mexicano ya dio su respuesta; ahora le toca al auto acompañarlo.