Lionel Scaloni habló en la previa del amistoso de este viernes 27 de marzo ante Mauritania en La Bombonera y dejó varios mensajes que retratan el momento que vive la selección argentina: una preparación marcada por ajustes de calendario, la frustración por una Finalissima que no pudo concretarse y un técnico que, por ahora, no quiere distraerse con su renovación.
Uno de los temas centrales fue la Finalissima ante España, un partido que estaba previsto inicialmente para jugarse en Qatar, pero que terminó suspendido por la situación en Medio Oriente y por las dificultades para encontrar una sede y una fecha que dejaran conformes a todas las partes. Scaloni evitó buscar culpables y explicó que el proceso se fue trabando con el paso de los días hasta volverse inviable.
El entrenador argentino también detalló por qué no prosperaron algunas alternativas que se manejaron en el camino. Entre ellas apareció la opción de jugar el 27 de marzo en Roma, pero desde el entorno de la Albiceleste se consideró que la logística no era la misma y que un cambio de ese tamaño implicaba mover una delegación enorme en muy poco tiempo. Scaloni remarcó que detrás de cada viaje hay una estructura de 70, 80 o hasta 90 personas, además de utilería y personal de apoyo, algo que no podía resolverse a la ligera.
Mientras la Finalissima quedaba descartada, Argentina reorganizó su agenda con dos amistosos en La Bombonera ante Mauritania y Zambia, previstos para el 27 y el 31 de marzo, respectivamente. Scaloni entiende estos partidos como una oportunidad para observar variantes y seguir ajustando el plantel de cara al Mundial 2026, en una etapa donde cada decisión empieza a pesar más.
En paralelo, el técnico fue consultado por su futuro al frente de la Albiceleste. Distintos reportes indican que ya existen conversaciones para extender su vínculo más allá de 2026, incluso con la posibilidad de proyectarlo hasta 2030. Sin embargo, Scaloni fue tajante al marcar prioridades: reconoció que su representante mantiene diálogo con la AFA, pero dejó claro que hoy toda su atención está puesta en la Copa del Mundo.
Así, Argentina llega al amistoso ante Mauritania con un escenario particular. No tendrá la prueba grande ante España que imaginaba, pero sí dos partidos que servirán para seguir afinando piezas en el tramo final rumbo al Mundial. Y en medio de todo eso, Scaloni se mantiene fiel a una línea que ya es marca de su ciclo: menos ruido alrededor y máxima concentración en la cancha.