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Polémica arbitral sacude la Champions: validan la roja a Cubarsí

El duelo entre Barcelona y Atlético de Madrid en la ida de los cuartos de final de la Champions League no solo dejó tensión en el marcador, también abrió un fuerte debate arbitral que terminó marcando buena parte de la conversación posterior al partido. La victoria rojiblanca por 2-0 en Montjuïc quedó atravesada por dos jugadas decisivas: la expulsión de Pau Cubarsí y una mano dentro del área que no fue sancionada a favor del conjunto blaugrana. 

La acción que cambió el rumbo del partido llegó al minuto 42. Cubarsí derribó a Giuliano Simeone cuando el atacante colchonero se perfilaba hacia el arco y el árbitro István Kovács mostró primero tarjeta amarilla. Sin embargo, tras la revisión del VAR, la decisión cambió a roja directa, una determinación que dejó al Barcelona con diez hombres en un momento crítico del encuentro. Poco después, Julián Álvarez aprovechó el tiro libre derivado de esa falta para adelantar al Atlético. 

Para el exárbitro mexicano Roberto García Orozco, la modificación de amarilla a roja estuvo correctamente sustentada en el reglamento. En su análisis, explicó que la jugada cumplía con los cuatro criterios de una oportunidad manifiesta de gol: cercanía con la portería, dirección de la jugada, ausencia de más defensores con opción real de intervenir y control del balón. Por eso, consideró que la intervención del VAR fue adecuada y que, aunque la decisión resulte polémica, tiene respaldo técnico. 

La otra gran controversia llegó ya en el segundo tiempo, cuando Marc Pubill tocó el balón con la mano dentro del área tras una jugada nacida en salida de Juan Musso. Esa acción no fue sancionada como penal y desató la indignación del entorno blaugrana. Roberto García Orozco calificó la jugada como un error arbitral, al considerar que el defensor sí cometió una infracción punible y que el árbitro quedó sorprendido por la secuencia sin tomar la decisión correcta en el momento. 

El detalle reglamentario fue clave. Según la explicación del exsilbante, el VAR ya no podía intervenir porque el juego había sido reanudado, de modo que la única opción correcta era que el árbitro principal señalara la pena máxima en tiempo real o detuviera de inmediato la acción para revisarla. Al no hacerlo, la jugada quedó cerrada sin posibilidad de corrección tecnológica. 

La molestia del Barcelona también fue evidente en la zona técnica. Hansi Flick criticó con dureza la actuación arbitral y puso el foco precisamente en esa mano no sancionada, al considerar que el equipo fue perjudicado en una acción demasiado clara para dejarla pasar en una instancia tan alta como unos cuartos de final de Champions. 

Más allá del resultado, el arbitraje terminó convertido en uno de los grandes protagonistas de la noche. La roja a Cubarsí encuentra respaldo reglamentario en distintos análisis, incluido el de García Orozco, pero la mano de Pubill sigue dejando la sensación de una omisión grave. En un partido de este nivel, cada detalle pesa, y esta vez las decisiones arbitrales terminaron inclinando todavía más el ambiente hacia la controversia.  

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