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Red Bull pierde una pieza clave de su era dorada

El castillo que Red Bull levantó en la Fórmula 1 empieza a mostrar grietas cada vez más profundas. En medio de una temporada llena de dudas, tensiones internas y una pérdida clara de dominio, la escudería austriaca confirmó una noticia que golpea directo al corazón de su estructura deportiva: Gianpiero Lambiase, el histórico ingeniero de carrera de Max Verstappen, dejará el equipo cuando termine su contrato en 2028 para unirse a McLaren como Chief Racing Officer

La salida de Lambiase no es una baja cualquiera. Se trata del hombre que ha acompañado a Verstappen desde 2016, una figura central en la construcción de los cuatro títulos mundiales del neerlandés y en una de las relaciones más sólidas y reconocibles del paddock moderno. Red Bull confirmó oficialmente que “GP” seguirá en sus funciones como Head of Racing e ingeniero de carrera de Verstappen hasta su salida pactada, pero el mensaje ya quedó lanzado: una era empieza a despedirse. 

McLaren, por su parte, no tardó en hacer oficial el movimiento. La escudería de Woking anunció que Lambiase llegará a partir de 2028 para incorporarse a su estructura deportiva y reportar directamente a Andrea Stella, en una apuesta fuerte por seguir consolidando un proyecto que hoy ya compite en la cima. El fichaje tiene peso estratégico, pero también simbólico: McLaren no solo suma talento, le arrebata a Red Bull una de las mentes más importantes de su etapa más dominante. 

La dimensión del golpe se entiende todavía mejor por el momento que vive Red Bull. El equipo ya no transmite la estabilidad que lo convirtió en referencia de la categoría. Reuters y otros medios han señalado que esta salida se suma a una cadena de cambios y tensiones que han debilitado el proyecto, justo cuando Verstappen ha mostrado públicamente frustración por el rendimiento del auto y por el rumbo actual de la Fórmula 1. 

Y ahí aparece la gran pregunta que empieza a rodear a todo el paddock: ¿qué significa esto para Max Verstappen? La conexión entre el piloto neerlandés y Lambiase ha sido mucho más que profesional. Su comunicación por radio, su lectura de carrera y su confianza mutua fueron parte esencial del dominio reciente de Red Bull. Por eso, la salida de “GP” inevitablemente alimenta las dudas sobre cuánto tiempo más seguirá Verstappen atado a una estructura que ya no luce tan intocable como antes. 

En lo inmediato, Red Bull intenta mandar un mensaje de calma y compromiso, asegurando que ambas partes siguen enfocadas en sumar más éxitos juntos antes de la separación definitiva. Pero en la Fórmula 1, los anuncios de esta magnitud nunca son neutros. Cada salida importante redefine jerarquías, altera confianzas y obliga a pensar en el futuro mucho antes de que llegue la fecha final. 

Lambiase tiene más de dos décadas de trayectoria en la categoría y su nombre no solo está ligado a Verstappen. Antes de consolidarse como uno de los ingenieros más respetados de la parrilla, trabajó en Jordan, Force India y tuvo contacto directo con pilotos como Sergio Pérez en etapas tempranas de su carrera. Ese recorrido explica por qué su firma representa tanto valor para McLaren y tanta preocupación para Red Bull. 

La noticia deja una sensación clara: Red Bull sigue siendo un equipo grande, pero ya no parece blindado. Y cuando una escudería empieza a perder piezas que parecían intocables, el problema no es solo quién se va, sino todo lo que su salida representa. Hoy se confirmó el adiós futuro de Lambiase. Mañana, la gran incógnita será si ese movimiento termina siendo solo una baja sensible… o el principio de un cambio todavía más grande alrededor de Max Verstappen.

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