La tensión política internacional ya empezó a tocar de lleno al futbol y ahora salpica directamente el camino de Irán rumbo al Mundial 2026. En medio del conflicto diplomático con Estados Unidos, la selección asiática mantiene firme su intención de competir en la Copa del Mundo, pero dejó clara su postura con una frase que ya sacude el escenario internacional: no piensa boicotear el torneo, pero sí a territorio estadounidense.
La declaración fue realizada por Mehdi Taj, presidente de la federación iraní, quien confirmó que su selección quiere estar en la justa mundialista, aunque sin aceptar con normalidad el hecho de disputar partidos en sedes de Estados Unidos. El mensaje expone con fuerza el choque entre deporte y política, justo cuando el calendario mundialista ya está definido y la cuenta regresiva hacia junio de 2026 sigue avanzando.
Mientras el ruido político crece, Irán no ha detenido su preparación en la cancha. El equipo se encuentra concentrado en Turquía y tiene programados dos partidos amistosos en esta Fecha FIFA de marzo: el 27 ante Nigeria y el 31 frente a Costa Rica, compromisos que servirán para afinar detalles de cara al torneo más importante del planeta.
En paralelo, la federación iraní intentó mover el tablero. En días recientes solicitó a la FIFA cambiar sus partidos de fase de grupos a México, con la intención de evitar jugar en territorio estadounidense. Sin embargo, el organismo rector del futbol mundial mantuvo su postura y rechazó la petición, reiterando que espera que todas las selecciones compitan conforme al calendario oficial anunciado en diciembre de 2025.
Ese calendario coloca a Irán en el Grupo G junto a Bélgica, Egipto y Nueva Zelanda, con partidos previstos en ciudades de Estados Unidos como Los Ángeles y Seattle, un escenario que sigue generando incomodidad dentro de la delegación asiática. FIFA, por ahora, no contempla modificar esas sedes.
Así, Irán llega a la antesala del Mundial envuelto en una situación tan compleja como inédita. En lo deportivo, mantiene viva su ruta hacia la Copa del Mundo. En lo político, su postura abre un nuevo frente de tensión en un torneo que todavía no comienza y que ya enfrenta uno de sus primeros grandes conflictos fuera de la cancha.