La selección mexicana femenil Sub-16 cerró con fuerza su participación en el Torneo de Montaigú y regresó de Francia con un lugar en el podio, después de una gira que dejó aprendizaje, carácter y una clara muestra de crecimiento competitivo frente a rivales de exigencia internacional.
El equipo dirigido por Guillermo Fontes afrontó este certamen, disputado del 30 de marzo al 6 de abril, como parte de su proceso de formación, midiéndose ante selecciones como Japón, Portugal y China en uno de los escenarios juveniles más importantes del futbol internacional. Y aunque el inicio no fue sencillo, el conjunto tricolor supo levantarse, corregir y responder hasta terminar su participación con un valioso tercer lugar.
Desde el arranque, México entendió el nivel del desafío. En su debut ante Japón, el cuadro nacional fue superado 3-0 por una escuadra asiática que dejó claro el ritmo y la intensidad que exigiría el torneo. Fue un golpe fuerte, pero también una advertencia temprana que obligó al equipo a ajustar rápidamente si quería mantenerse en la pelea.
La reacción apareció justo a tiempo. En su segundo compromiso, México se encontró con Portugal y vivió un partido que puso a prueba su personalidad. El conjunto luso se adelantó apenas al minuto 6, pero lejos de venirse abajo, la escuadra mexicana recompuso el camino y encontró su mejor versión en la parte final del encuentro. A partir del minuto 61, el Tricolor construyó una remontada valiosa hasta quedarse con una victoria de 3-1 que cambió por completo el rumbo de su torneo.
Ese triunfo le devolvió vida al equipo y lo colocó nuevamente en posición de competir por algo importante. Después, el empate ante China en el cierre de la fase de grupos terminó siendo clave para sostener a México en la pelea por el podio. Fue un duelo trabajado, de orden y disciplina, donde el equipo supo resistir y sumar un punto que terminó pesando mucho en el balance general.
Con ese resultado, la selección mexicana se ganó el derecho de disputar el partido por el tercer lugar, donde volvió a cruzarse con Portugal. Esta vez, el encuentro fue mucho más cerrado, intenso y con escaso margen de error, pero México volvió a responder a la altura del reto.
En un duelo de alta tensión, la escuadra nacional se impuso 1-0 gracias a un gol de Sofía Chavira, quien firmó la anotación que aseguró el tercer puesto para el Tricolor y selló una participación que fue claramente de menos a más.
El resultado final tiene un valor importante no solo por el lugar alcanzado, sino por la forma en que el equipo supo reconstruirse dentro del torneo. Después de un debut complicado, México encontró respuestas futbolísticas y emocionales, mejoró partido a partido y cerró con una victoria que premió su capacidad de ajuste y su competitividad.
Más allá del podio, la gira por Francia deja conclusiones muy positivas para esta generación. El torneo fue planteado desde el inicio como una oportunidad de roce internacional, de evaluación y de crecimiento ante selecciones de nivel, y en ese sentido la experiencia cumplió plenamente su objetivo.
México Sub-16 femenil no solo se subió al podio en Montaigú. También dejó claro que tiene una base con carácter, con capacidad de reacción y con argumentos para seguir creciendo en el escenario internacional. El proceso continúa, pero Francia dejó una señal alentadora: esta generación sabe competir y empieza a levantar la mano.