Monterrey entró a la parte final del torneo con la obligación de reaccionar, pero el semestre sigue hundiéndose entre tropiezos, frustración y una tabla que ya no perdona. Rayados vive un Clausura 2026 para el olvido: quedó fuera de la Concachampions, perdió protagonismo en la Liga MX y ahora ve la Liguilla desde una distancia que ya no depende solo de su futbol, sino también de lo que hagan otros equipos en la recta decisiva.
La llegada de Nicolás Sánchez como entrenador interino tras la salida de Domenec Torrent intentó encender una última chispa de esperanza. El mensaje fue claro: el equipo tenía cinco finales por delante. Pero de esas cinco oportunidades, dos ya se consumieron sin respuesta, dejando a Monterrey al borde de un fracaso que cada jornada luce más cercano.
La urgencia era máxima, pero la reacción no apareció. Primero, Rayados cayó 2-1 ante Atlético de San Luis en el Gigante de Acero, en un golpe doloroso por tratarse de un rival directo y por la forma en que se escapó el resultado. Después, el equipo volvió a dejar sensaciones muy pobres con un empate sin goles frente al Atlas en el Estadio Jalisco, un partido donde la obligación de ganar contrastó con una actuación sin filo, sin energía y sin el carácter que exige un cierre de torneo como este.
Hoy, Monterrey todavía mantiene posibilidades matemáticas de clasificar, pero ya no tiene control pleno de su destino. Con nueve puntos todavía en disputa, la única ruta posible es ganar sus tres partidos restantes y esperar una combinación favorable de resultados en al menos cuatro equipos que también están peleando en la zona media de la tabla.
Es decir, Rayados ya no solo necesita futbol. También necesita ayuda.
El cierre del calendario ofrece dos partidos consecutivos en casa, una última oportunidad para que el equipo se aferre a la vida frente a su gente. Primero recibirá a Pachuca en la jornada 15, el 18 de abril a las 19:00 horas, y después enfrentará a Puebla en la jornada 16, el 21 de abril a las 21:00 horas, ambos encuentros en el Gigante de Acero.
La fase regular terminará para los regiomontanos el 26 de abril a las 17:00 horas, cuando visiten a Santos Laguna en el TSM de Torreón, en un duelo que podría encontrar al equipo todavía con esperanza… o ya completamente eliminado.
Ese es el tamaño del problema para Monterrey: un plantel diseñado para competir por títulos llega al cierre del semestre dependiendo de cuentas, tropiezos ajenos y una reacción que hasta ahora no ha sabido encontrar. El margen se terminó. Ya no hay espacio para discursos, promesas ni justificaciones.
Rayados está obligado a ganar todo lo que le queda y a esperar que la combinación del resto no lo condene antes de tiempo. La Liguilla aún no está matemáticamente perdida, pero futbolísticamente el equipo ya camina al borde del abismo.