El boxeo mexicano vivió una noche vibrante con el enfrentamiento entre Jaime Munguía y Toro Reséndiz, dos pugilistas que ofrecieron un combate lleno de acción, resistencia y momentos de alto dramatismo.
Siete años después de conquistar su primer cinturón mundial, el tijuanense Munguía volvió a hacer historia al coronarse campeón supermediano de la AMB con una contundente decisión unánime. Las tarjetas fueron claras: 117-111, 119-109 y 120-108, reflejando el dominio absoluto del llamado “Monstruo de Tijuana” de principio a fin.
Desde el primer asalto, Munguía salió decidido a imponer condiciones con su característico estilo ofensivo, presionando constantemente y lanzando combinaciones al cuerpo y la cabeza. Su desempeño combinó velocidad, volumen y ese distintivo corazón fronterizo que lo ha convertido en uno de los favoritos de la afición.
Las estadísticas respaldan su dominio: conectó 169 golpes de poder a lo largo de los 12 asaltos, manteniendo un ritmo constante que su rival no logró descifrar. Por su parte, Reséndiz mostró valentía y resistencia, logrando mantenerse de pie durante toda la pelea —un mérito significativo—, aunque nunca pudo contrarrestar la superioridad del tijuanense.
A lo largo del combate, la diferencia en experiencia inclinó la balanza de manera definitiva a favor de Munguía, quien controló el ritmo y capitalizó cada oportunidad. Pese a la derrota, el “Toro” dejó una imagen digna gracias a su entrega en el ring.
Con este triunfo, Jaime Munguía alcanza las 46 victorias en su carrera, 35 de ellas por nocaut, y se consolida como campeón en dos divisiones, reforzando su posición como una de las figuras más importantes del boxeo mexicano actual.
La función del 2 de mayo no solo cumplió con las expectativas, sino que reafirmó el alto nivel del boxeo nacional y dejó abierta la puerta a nuevos retos internacionales para el nuevo campeón supermediano de la AMB.