El futbol americano se mide en yardas, sí, pero también en símbolos. En rutinas que se repiten como plegarias y supersticiones que se tatúan en la piel. En la antesala del Super Bowl LX, los New England Patriots han decidido mover una ficha que no aparece en el playbook: el blanco absoluto.
Por primera vez en sus doce apariciones en el gran juego, la franquicia de Foxborough abandona sus combinaciones tradicionales para enfundarse en una armadura monocromática: jersey y fundas blancas. Un “total look” que evoca la pureza del debutante, pero también la frialdad del verdugo que sabe cerrar historias.
El blanco que pesa… y gana
No se trata de una ocurrencia estética. Vestir de blanco en el Super Bowl dejó de ser una formalidad de visitante para convertirse en una ventaja estadística: 16 victorias en los últimos 21 Super Bowls han sido para equipos que portaron este color. Los Patriots conocen bien el camino: con récord 4-2 vestidos de blanco, llegan al Super Bowl LX con la mira puesta en su séptimo Trofeo Vince Lombardi y en sostener una racha perfecta de 6-0 en la campaña.
Victorias de blanco (4):
- Super Bowl XXXIX: Patriots 24–21 Eagles
- Super Bowl XLIX: Patriots 28–24 Seahawks
- Super Bowl LI: Patriots 34–28 Falcons
- Super Bowl LIII: Patriots 13–3 Rams
Derrotas de blanco (2):
- Super Bowl XXXII: Packers 35–21 Patriots
- Super Bowl LII: Eagles 41–33 Patriots
El parche de la historia y la sombra de Brady
No será un uniforme cualquiera. Sobre el pecho, ambos equipos portarán el parche “USA 250”, acto inaugural de los festejos por los 250 años de la Independencia de Estados Unidos. Para Nueva Inglaterra, el simbolismo se duplica: elegir el blanco siendo local administrativo revive la jugada psicológica que Tom Brady ejecutó en 2020 rumbo a su último anillo. Es memoria, es herencia, es insistir en que la historia también se juega.
El escenario será el Levi’s Stadium, un campo neutral donde los datos pesan tanto como los golpes.
Seattle y el pavor al azul profundo
Si el blanco es refugio y promesa para Nueva Inglaterra, el azul marino es cicatriz abierta para los Seattle Seahawks. La franquicia llega con un dato incómodo: 0-2 en Super Bowls cuando viste su color de local. Cayó en el Super Bowl XL y volvió a tropezar en el XLIX… precisamente ante los Patriots, en aquella noche donde dejaron el blanco en el armario y la estadística cobró factura.
En Santa Clara, la batalla comenzará antes de la patada inicial. Mientras Nueva Inglaterra se aferra al blanco que ya despachó a Eagles, Falcons y Rams, Seattle enfrenta un dilema casi místico: romper su tradición de pantalones azules y apostar por el gris, alterar la frecuencia, desafiar a sus propios fantasmas.
¿Cuánto cuesta vestirse de Super Bowl?
El jersey blanco de los Patriots con el logo del Super Bowl LX ya está disponible en México en la tienda oficial de la NFL por 2,835 pesos. Eso sí: la versión para el público no incluye el parche conmemorativo de los 250 años.
En el Super Bowl, las jugadas deciden el marcador. Pero los colores, a veces, deciden la historia. Y esta vez, el blanco vuelve a pedir la palabra.