La escena fue sobria, casi silenciosa. Sin teléfonos en alto ni gestos de protagonismo, los Seattle Seahawks descendieron del avión en el Aeropuerto Internacional de San José poco después de las 5:30 de la tarde. Pants grises, miradas al frente y una sola misión: bajar del avión, subir a los autobuses y seguir el camino. Así, como un viaje de negocios, comenzó la semana más importante del año.
Pero entre ese orden casi militar flotaba una sensación imposible de ignorar: el grupo que está a un paso del máximo objetivo ya empieza a separarse.
Mientras el quarterback Sam Darnold tomaba un autobús rumbo a su hotel, el coordinador ofensivo Klint Kubiak abordaba otro junto al staff. En días, esa distancia será definitiva. Todo apunta a que Kubiak se convertirá en el próximo entrenador en jefe de los Las Vegas Raiders apenas termine el Super Bowl.
Para Seattle, la noticia es tan inevitable como dolorosa.
Un Super Bowl… y una ruptura anunciada
No es la primera vez que una dupla de mariscal y coordinador llega al Super Bowl sabiendo que su historia está por terminar. En ocho ediciones recientes, esto ha ocurrido cuatro veces, tres de ellas con los Philadelphia Eagles, y una más con los Los Angeles Rams. Kubiak parece destinado a convertirse en el quinto caso en nueve años.
Cuando eso ocurra, Darnold entrará a la temporada 2026 con un dato que explica muchas cosas de su carrera: ocho coordinadores ofensivos distintos en nueve temporadas en la NFL. Una cifra que refleja adaptación constante… y también riesgo.
La conexión que no se fabrica de la noche a la mañana
Darnold nunca ocultó la importancia de Kubiak en su resurgir. Incluso antes de firmar con Seattle, reconoció que su confianza se basó en haber trabajado juntos en 2023 con los San Francisco 49ers, cuando Kubiak era coordinador del juego aéreo.
“Trabajar en un esquema familiar fue clave para venir aquí”, dijo Darnold en marzo. “Con Klint compartimos muchas ideas sobre fútbol”.
Ese tipo de química no se improvisa. Y la historia reciente es clara: cuando los Eagles perdieron a Frank Reich, Shane Steichen y Kellen Moore, su ofensiva sufrió regresiones inmediatas. Incluso Jalen Hurts lo resintió.
Seattle sabe que el riesgo es real.
El mejor momento… justo antes del adiós
Paradójicamente, la ofensiva de los Seahawks alcanzó su punto más alto cuando más cerca estaba la despedida. Tras un inicio irregular, Darnold respondió en los momentos de máxima presión. Vino de lanzar seis intercepciones ante los Rams en temporada regular y terminó firmando la mejor actuación de su carrera en la Final de la NFC.
Fue también una obra maestra de Kubiak: equilibrio temprano, agresividad medida, y la valentía de poner el balón en manos de su quarterback cuando el partido lo exigía. Una sincronía que podría extenderse un último domingo frente a los New England Patriots.
El futuro, en pausa
Después del Super Bowl, la prioridad número uno en Seattle será encontrar otro coordinador ofensivo para Darnold. Otra transición. Otro reto. Otra apuesta.
El viaje de negocios ya comenzó. El desenlace puede ser glorioso. Lo que venga después, rumbo a 2026, sigue siendo un misterio.