Jerry Jones decidió no esconderse. Con el temple de quien ha visto pasar generaciones completas de jugadores y entrenadores, el dueño y gerente general de los Dallas Cowboys enfrentó de frente una realidad incómoda: la franquicia está a punto de cumplir tres décadas sin ganar un campeonato de la NFL, una sequía que se extenderá oficialmente en 2026.
A sus más de 80 años, el magnate aceptó públicamente que su manera de dirigir al equipo ha sido un factor determinante en la falta de éxitos deportivos. No hubo evasivas ni discursos vacíos. Jones reconoció que las decisiones tomadas durante estos 30 años han tenido consecuencias directas en el estancamiento de una de las marcas más valiosas —y exigidas— del deporte profesional.
La jornada dominical fue apenas el último golpe a una temporada ya sentenciada. Los Cowboys llegaron al AT&T Stadium como un equipo sin pulso competitivo, luego de que desde el sábado se confirmara su eliminación matemática cuando los Philadelphia Eagles derrotaron a los Washington Commanders y aseguraron el título de la División Este de la NFC por segundo año consecutivo.
La derrota 34-17 ante Los Angeles Chargers no cambió nada en la tabla, pero sí reforzó una sensación ya conocida en Dallas: la de un colapso repetido, cíclico, que se ha convertido en costumbre. La franquicia más mediática de la NFL volvió a quedar fuera de la conversación real por el Super Bowl antes de diciembre.
Lo que alguna vez fue sinónimo de dominio, hoy es sinónimo de frustración. Y esta vez, Jerry Jones no apuntó a entrenadores, jugadores o lesiones. Apuntó hacia sí mismo. En una liga donde la autocrítica suele ser escasa, el dueño de los Cowboys reconoció que el modelo que ha defendido durante décadas no ha entregado los resultados prometidos.
Mientras el reloj avanza rumbo a un aniversario que ningún aficionado quiere celebrar, Dallas sigue atrapado entre su glorioso pasado y un presente que no logra romper el ciclo del fracaso. La pregunta ya no es si los Cowboys volverán a ganar, sino si el camino que los trajo hasta aquí es capaz de llevarlos a algún lugar distinto.

