La eliminación del América en los cuartos de final de la Concachampions ante Nashville no solo dejó dolor en Coapa, también abrió una sacudida profunda alrededor del proyecto azulcrema. La falta de contundencia, el desgaste del plantel y los cuestionamientos sobre André Jardine encendieron el debate, y una de las voces que más fuerte sonó fue la de Ricardo Peláez, exjugador y exdirectivo del club, quien no dudó en señalar que el problema del América viene de tiempo atrás.
En entrevista para Claro Sports por W Radio, Peláez aseguró que lo que hoy vive el conjunto azulcrema no le parece una sorpresa absoluta, sino una consecuencia natural de un desgaste que se ha ido acumulando dentro de la institución.
“Lo que está pasando en América lo veo hasta cierto punto natural”, señaló.
Para el exdirectivo, el gran problema del club es que se fue relajando en su propia grandeza. El tricampeonato, lejos de mantener al equipo en máxima tensión competitiva, habría provocado una caída en la autoexigencia que hoy se refleja en el funcionamiento y en los resultados.
“Es un desgaste que se da cuando ya no hay la misma autoexigencia, ya no nos exigimos igual, ya no trajimos los mismos refuerzos, ya bajamos el nivel”, afirmó.
La crítica golpea directamente el corazón del presente americanista. Porque para Peláez, el problema no es simplemente perder un partido o quedarse fuera de un torneo, sino haber dejado de sostener el estándar que convirtió al club en una potencia del futbol mexicano.
Y aunque reconoció que el equipo intentó competir ante Nashville, dejó claro que en el América no basta con generar jugadas o mostrar intención. Lo único que cuenta es avanzar y pelear por títulos.
“No podemos decir que no lo intentaron, generaron jugadas, no fueron contundentes, pero al final eso en el América es lo de menos. Lo que cuenta es que hoy está fuera de Concachampions”, sentenció.
Peláez también fue directo al hablar de responsabilidades. Para él, el golpe no puede cargarse únicamente sobre los futbolistas o sobre el cuerpo técnico, sino que debe entenderse como un problema estructural que involucra a toda la planeación deportiva del club.
“Debe haber cambios inmediatos para que todo se recomponga”, advirtió.
Incluso, fue más allá al dejar una frase que suena a fuerte aviso sobre el futuro de André Jardine.
“Lo de ayer lo sentí como un anticipo, una despedida de Jardine”, lanzó.
Uno de los puntos más duros de su análisis estuvo en la falta de refuerzos, especialmente en ataque. Peláez consideró que el club cometió un error claro al no incorporar un centro delantero que resolviera una necesidad evidente en la plantilla.
“No trajeron un centro delantero, y eso fue un error”, afirmó.
A partir de ahí, también cuestionó el nivel de algunos futbolistas que llegaron recientemente, así como el hambre competitiva de varios elementos que ya fueron campeones y que, según su lectura, ya no compiten con la misma intensidad.
“Los jugadores ya no se sienten tan motivados porque ya son o fueron tricampeones algunos de ellos. Los que llegaron no se adaptaron, otros han decepcionado, esa es la realidad, no están al nivel de la institución”, dijo con contundencia.
Peláez no se guardó nada. Su lectura pinta a un América desgastado, menos intenso, menos hambriento y mal reforzado. Un equipo que todavía tiene nombres, pero que ha perdido parte de la esencia que lo hizo dominante.
En la misma conversación, el exdirectivo también habló sobre Cruz Azul, y aunque recordó el golpe que significó la eliminación en Concachampions, dejó claro que La Máquina todavía tiene con qué rescatar el semestre.
“Cruz Azul tiene la calidad suficiente para pelear en los dos torneos”, señaló.
Sin embargo, fue igual de firme al remarcar que, después del fracaso internacional, el equipo cementero ya no tiene margen de maniobra: su obligación inmediata es ganar la liga.
“Ahora tienen que pelear por la liga, ganarla. Ese es el tema”, afirmó.
Peláez subrayó que el reto de Cruz Azul no pasa solamente por lo futbolístico, sino también por una cuestión de mentalidad, adaptación y compromiso dentro del grupo.
“No se trata solo de la llegada de refuerzos, sino de la adaptación y motivación de los futbolistas”, explicó.
Y cerró con un mensaje que funciona como exigencia y advertencia para el entorno cementero:
“Cruz Azul necesita una respuesta inmediata, y eso solo se logra con trabajo y sacrificio”.
Así, las palabras de Ricardo Peláez retratan dos panoramas intensos en el futbol mexicano: un América golpeado por la pérdida de su exigencia interna y un Cruz Azul que, tras otro tropiezo internacional, ya no tiene otra salida que pelear con todo por el título de liga.