Isaac del Toro volvió a dejar una imagen de coraje y sacrificio en su primer Tour de Francia. El ciclista mexicano del UAE Team Emirates-XRG estuvo involucrado en la caída múltiple de la etapa 15, a unos 20 kilómetros de la meta, pero consiguió levantarse, seguir en competencia y terminar en un brillante tercer lugar, en una jornada marcada por el abandono de Jonas Vingegaard y la victoria del belga Remco Evenepoel.
La caída cambió por completo el desarrollo del día. Reuters reportó que el accidente involucró a varios corredores importantes, entre ellos Vingegaard, Sepp Kuss, Isaac del Toro y Brandon McNulty. Aunque Del Toro pudo continuar, el danés no tuvo la misma fortuna: su equipo confirmó una fractura de clavícula que lo obligó a abandonar la carrera.
Después del golpe, el mexicano todavía encontró fuerzas para responder en la montaña. En la subida final a Plateau de Solaison, Del Toro se rehízo del accidente y logró mantenerse con los mejores, cerrando la etapa en el podio por detrás de Evenepoel y Pogacar. Reuters destacó precisamente que el ensenadense “sufrió” en el ascenso final, pero aun así logró sostenerse para completar una actuación de enorme mérito.
La escena retrató bien el papel que Del Toro está desempeñando en este Tour: el de un gregario de máximo nivel para el principal favorito al título. Su jornada no fue solo una muestra de resistencia física, sino también de compromiso total con el trabajo colectivo dentro del equipo de Pogacar. Esa entrega lo mantiene como uno de los grandes nombres revelación de la carrera.
Eso sí, el abandono de Vingegaard no abrió automáticamente la puerta del segundo lugar para el mexicano. El nuevo escolta de Pogacar en la clasificación general pasó a ser Remco Evenepoel, que aprovechó la etapa para colocarse segundo, a cinco minutos del líder esloveno.
Así, la etapa 15 dejó una postal poderosa para el ciclismo mexicano: Isaac del Toro en el suelo, volviendo a la bici y terminando entre los tres mejores del día. En un Tour lleno de exigencia, el mexicano sigue demostrando que no solo está para aprender, sino también para competir con los más fuertes del mundo.