El árbitro internacional mexicano Marco Antonio “El Gato” Ortiz recibió amenazas de muerte por parte de un aficionado del Atlas la noche del 7 de marzo en Guadalajara, según revelaron fuentes cercanas a lo ocurrido en el hotel donde se hospedaba el cuerpo arbitral.
El incidente ocurrió horas después del Clásico Tapatío entre Atlas y Chivas, encuentro que generó inconformidad entre parte de la afición rojinegra por algunas decisiones arbitrales, particularmente por dos penales señalados a favor del Guadalajara.
Enfrentamiento fuera del hotel
De acuerdo con las fuentes consultadas, tras el partido disputado en el Estadio Jalisco, el árbitro regresó al hotel junto con el resto del equipo arbitral para pasar la noche antes de regresar a su ciudad de origen.
Sin embargo, en un momento Ortiz salió a una tienda de conveniencia cercana al hotel, donde fue identificado por un aficionado del Atlas, quien decidió seguirlo y confrontarlo por las decisiones tomadas durante el encuentro.
Durante el intercambio, el seguidor rojinegro reclamó de forma airada los penales marcados para Chivas y la discusión subió de tono hasta que el aficionado lanzó amenazas de muerte contra el árbitro.
Ante la situación, el silbante se resguardó de inmediato en el hotel.
Medidas de seguridad
Tras el incidente y por temor a una posible agresión, Marco Antonio Ortiz solicitó ser trasladado a otro hotel y permanecer bajo resguardo, como medida preventiva.
Las fuentes indicaron que el árbitro decidió tomar esta determinación ante la preocupación de que el aficionado —o incluso otros seguidores— pudieran localizar el lugar donde se hospedaba el equipo arbitral.
Aunque la amenaza ocurrió la noche del sábado, fue hasta la mañana del domingo cuando se concretó el traslado del árbitro a otro hotel dentro de la misma ciudad.
Preocupación por la seguridad arbitral
El episodio se da en un contexto de tensión en torno al arbitraje en el fútbol mexicano y vuelve a poner sobre la mesa el tema de la seguridad de los árbitros fuera de los estadios, especialmente tras partidos de alta rivalidad.
Hasta el momento no se han dado a conocer mayores detalles sobre si se presentará una denuncia formal por las amenazas recibidas por el árbitro duranguense.