La marcha mexicana volvió a hacerse sentir en la élite mundial. Alejandra Ortega firmó una actuación de enorme nivel en el Campeonato Mundial de Marcha Atlética por Equipos Brasilia 2026 al conquistar la medalla de plata en el medio maratón femenil de marcha, una prueba que ya comienza a mirar hacia el futuro olímpico y que tendrá su debut oficial en Los Ángeles 2028.
La mexicana detuvo el cronómetro en 1:35:21, registro con el que selló una de las mejores competencias de su carrera y se consolidó como una de las grandes protagonistas de esta nueva distancia. Por delante de ella solo terminó la peruana Kimberly García, quien se llevó la medalla de oro con tiempo de 1:35:00, mientras que el bronce fue para la española Aldara Meilán, con 1:35:38.
Desde los primeros kilómetros, la competencia mostró un ritmo exigente y una batalla intensa entre las mejores especialistas del mundo. En ese contexto, Alejandra Ortega respondió con madurez, inteligencia y gran fortaleza física, manteniéndose desde el arranque dentro del grupo puntero y sin perder contacto con las posiciones de privilegio.
A lo largo del recorrido, la mexicana administró bien su esfuerzo y mostró una técnica sólida en una prueba que exigía resistencia total durante más de 21 kilómetros. Mientras Kimberly García tomaba la iniciativa y comenzaba a marcar diferencias al frente, Ortega se mantuvo firme como su principal perseguidora, resistiendo el ritmo de competencia y consolidando su presencia en la zona de medallas.
Con el avance de la prueba, el desgaste natural comenzó a separar al pelotón, pero la marchista mexicana sostuvo su paso con consistencia, evitando sanciones y manteniendo el control en un momento donde cualquier error podía costar muy caro. Esa regularidad fue clave para asegurar la segunda posición y contener los intentos de reacción de sus perseguidoras.
En la recta final, Alejandra Ortega mostró determinación y temple para cerrar con autoridad. Aunque ya no logró recortar la diferencia con Kimberly García, sí defendió con fuerza su lugar en el podio y cruzó la meta con una plata de enorme valor, tanto por el nivel de la competencia como por el significado que tiene esta nueva prueba en el ciclo olímpico.
La medalla obtenida en Brasilia representa mucho más que un resultado individual. También confirma el crecimiento y la vigencia de la marcha mexicana en el escenario internacional, en una disciplina que históricamente ha dado grandes alegrías al país y que ahora encuentra una nueva ventana de oportunidad con esta distancia de cara a Los Ángeles 2028.
Alejandra Ortega no solo subió al podio mundial, también envió un mensaje contundente: México sigue teniendo figuras capaces de competir al más alto nivel en la marcha atlética. Su plata en Brasilia la coloca desde ahora como una atleta a seguir muy de cerca en el camino rumbo al nuevo reto olímpico.