El quarterback posee uno de los contratos más grandes de la NFL, pero Dallas necesita que sus números finalmente se traduzcan en éxito colectivo.
Cada nueva temporada de los Dallas Cowboys comienza con la misma pregunta: ¿será este el año en que el equipo vuelva a competir seriamente por el Super Bowl?
En 2026, buena parte de esa responsabilidad recae nuevamente sobre Dak Prescott. El quarterback mantiene el respaldo financiero de la organización, pero también carga con la presión generada por una inversión histórica y una prolongada falta de resultados en postemporada.
Un contrato de 240 millones
Prescott firmó en 2024 una extensión por cuatro temporadas y 240 millones de dólares, de los cuales 231 millones quedaron garantizados.
El acuerdo, que incluye un promedio de 60 millones por campaña, estableció en ese momento un récord de salario anual en la NFL.
Dallas no le paga únicamente para producir estadísticas. El contrato corresponde al de un quarterback encargado de convertir a una de las franquicias más populares de la liga en aspirante al campeonato.
La reestructura no representa una rebaja
Durante la primavera, los Cowboys volvieron a modificar la estructura del contrato de Prescott para liberar espacio bajo el límite salarial.
El equipo convirtió una parte de su salario en bono y distribuyó el impacto contable durante los próximos años. Junto con la reestructura del liniero Tyler Smith, Dallas generó aproximadamente 47 millones de dólares de espacio para 2026.
Eso no significa que Prescott cobre menos. El dinero solamente cambia de forma y una parte de la carga se traslada hacia temporadas futuras.
Sus números respaldan su condición de estrella
El rendimiento individual de Dak continúa entre los mejores de la liga. Durante la temporada 2025 completó el 67.3 por ciento de sus pases, acumuló 4 mil 552 yardas y lanzó 30 touchdowns contra diez intercepciones, según sus estadísticas oficiales de la NFL.
Sin embargo, Dallas terminó con marca de 7-9-1 y quedó fuera de los playoffs por segundo año consecutivo. Esa diferencia entre la producción del quarterback y el desempeño colectivo alimenta el debate sobre su contrato.
La deuda aparece en enero
Prescott posee marca de 2-5 en postemporada y todavía no ha conseguido llevar a los Cowboys más allá de la ronda divisional.
El quarterback no es responsable de todos los problemas de la franquicia, pero su salario aumenta inevitablemente las exigencias. Cuando un jugador concentra semejante cantidad de recursos, se espera que responda en los encuentros que definen una temporada.
El propio Dak reconoció que clasificarse a los playoffs en 2026 representa “lo mínimo” para Dallas.
Prescott ya ha demostrado que puede producir como una estrella durante la temporada regular. El desafío que definirá su legado y la percepción sobre su contrato será conseguir que esos números conduzcan, finalmente, a los Cowboys hacia una carrera profunda en enero.