En plena semana de duelos divisionales, cuando la liga debería estar concentrada únicamente en el camino al Super Bowl, la NFL recibió un sacudón estructural que alteró su equilibrio histórico. En cuestión de días, Mike Tomlin en Pittsburgh y John Harbaugh en Baltimore dejaron sus cargos, cerrando un ciclo que definió la estabilidad moderna del futbol americano profesional.
No ocurrió en el mismo momento, pero el impacto fue conjunto y profundo: la liga se quedó sin los dos entrenadores en jefe con más años de permanencia activa. Un golpe simbólico para una NFL que rara vez premia la paciencia.
El adiós de Mike Tomlin: se rompe un modelo de estabilidad
Los Steelers oficializaron el martes la salida de Mike Tomlin, poniendo fin a una era de 19 temporadas que hoy luce irrepetible. Tomlin no solo fue longevidad; fue consistencia pura.
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193 victorias en temporada regular
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13 apariciones en playoffs
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Dos Super Bowls disputados
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Un trofeo Vince Lombardi
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Cero temporadas perdedoras
En una liga construida sobre la urgencia y el despido rápido, Tomlin mantuvo a Pittsburgh competitivo incluso en años de reconstrucción, cambios de quarterback y transiciones generacionales. Su salida obliga a los Steelers a buscar apenas a su cuarto entrenador en jefe desde 1969, una rareza absoluta en la NFL.
Chuck Noll, Bill Cowher y Mike Tomlin: tres nombres, seis Super Bowls, más de medio siglo de identidad. Ese libro se cerró.
Baltimore también giró la página
Semanas antes, los Ravens habían tomado su propia decisión. La derrota en la Semana 18 ante Pittsburgh marcó el final del ciclo de John Harbaugh, otro símbolo de continuidad en una franquicia que entendió el valor de sostener proyectos a largo plazo.
Con Harbaugh y Tomlin fuera del mapa, la cima de la longevidad quedó vacía, obligando a la liga a mirar hacia una nueva generación de referentes.
Los nuevos pilares de la estabilidad
Andy Reid – Chiefs (13 temporadas)
El decano activo. Reid no solo lidera esta lista, domina su época. Transformó a Kansas City en una dinastía moderna, ganó tres Super Bowls y convirtió enero en territorio habitual para los Chiefs. Su legado ya está asegurado y su continuidad es el estándar al que todos aspiran.
Sean McDermott – Bills (9 temporadas)
Reconstruyó a Buffalo desde la irrelevancia hasta la élite. Con Josh Allen como eje, los Bills volvieron a ser protagonistas constantes. El reto sigue siendo enero, pero la estabilidad del proyecto lo mantiene como un referente.
Sean McVay – Rams (9 temporadas)
Llegó con 30 años y cambió la conversación ofensiva de la liga. Un Super Bowl ganado, otro disputado y una identidad reconocible incluso en años de transición. McVay sobrevivió a la cima y al reajuste, algo que pocos logran.
Kyle Shanahan – 49ers (9 temporadas)
Diseño ofensivo, profundidad de roster y constancia. Dos Super Bowls y múltiples finales de conferencia respaldan un proyecto que, pese a la ausencia del anillo, mantiene intacta la confianza interna.
El mensaje de fondo
La salida de Tomlin y Harbaugh no es solo una noticia de entrenadores. Es el cierre definitivo de una era donde la estabilidad era un valor central. La NFL sigue siendo una liga de resultados inmediatos, pero ahora lo es sin sus últimos grandes guardianes de la paciencia.
Los banquillos cambian, los ciclos se acortan y la presión se acelera. En enero se juega el Super Bowl, pero fuera del campo también se redefine el futuro de la liga.

