Con el regreso confirmado de Sergio ‘Checo’ Pérez a la parrilla de la Fórmula 1 en la Temporada 2026, su paso por Red Bull Racing volvió inevitablemente al centro de la conversación. El piloto mexicano transitó años de claroscuros junto a Max Verstappen: fue sostén clave del dominio en sus primeras campañas y, a partir de 2023, quedó atrapado en una brecha que creció carrera tras carrera, alimentando críticas, dudas y una presión constante.
El propio Checo lo ha dicho sin rodeos: ser compañero del tetracampeón es el trabajo más difícil de la F1. No puedes superarlo, pero tampoco puedes quedarte demasiado atrás. Esa paradoja encontró eco en una voz con autoridad en el automovilismo: Juan Pablo Montoya, quien salió en defensa del mexicano y puso palabras a lo que, desde su óptica, ocurre puertas adentro en Milton Keynes.
Montoya explica el “pierdes con cara y pierdes con sello”
En entrevista con Diario AS, Montoya fue contundente. Cualquiera que se siente en el segundo auto de Red Bull —explicó— entra a un juego sin salida.
“Pierdes con cara y pierdes con sello”, resumió.
Si el coequipero se acerca o supera a Verstappen, el equipo ajusta recursos técnicos y estratégicos para devolverle la ventaja al neerlandés. Si queda atrás, la narrativa es inmediata: no está a la altura. Esa lógica, sostiene Montoya, marcó la etapa de Checo y también alcanzó a pilotos como Liam Lawson y Yuki Tsunoda cuando tuvieron oportunidades dentro de la estructura.
Desde esa lectura, el rendimiento del mexicano no puede evaluarse aislado del trato preferencial hacia Verstappen, el eje absoluto del proyecto deportivo.
Un estatus irrepetible fuera de Red Bull
Montoya fue más allá. A su juicio, Verstappen disfruta en Red Bull de un estatus único, con el equipo alineado a su alrededor. Replicar ese escenario en otra escudería sería prácticamente imposible. Esa condición explica tanto los resultados del neerlandés como la dificultad histórica de sus compañeros.
Mirando al futuro, Red Bull apostará en 2026 por Isack Hadjar como nuevo socio de Verstappen. Llega con cartel de promesa tras un sólido 2025, pero enfrentará el mismo desafío estructural que definió la era de Checo.
La relectura del legado de Checo
Con el paso del tiempo, la defensa de Montoya refuerza una idea que recorre el paddock: el verdadero reto en Red Bull no es vencer a los rivales, sino sobrevivir a la sombra de Max Verstappen. Bajo esa luz, la figura de Sergio ‘Checo’ Pérez empieza a verse con nuevos ojos: no solo como un piloto que cargó con la presión, sino como uno que navegó —y resistió— el juego más imposible de la Fórmula 1.

