La conversación sobre la seguridad rumbo al Mundial 2026 sigue creciendo, luego de la circulación en redes sociales de videos que muestran a integrantes de algunas delegaciones pasando por controles reforzados a su llegada a Estados Unidos. Sin embargo, hasta ahora no encontré una confirmación oficial sólida que demuestre que Senegal o Uzbekistán hayan recibido un trato distinto al del resto de las selecciones participantes. Lo que sí está claro es que el torneo se jugará bajo uno de los operativos de seguridad más amplios que se recuerden en una Copa del Mundo.
En los últimos días, Reuters documentó varios indicios de ese endurecimiento de protocolos. Por un lado, autoridades de Los Ángeles anunciaron refuerzo de personal y medidas adicionales de seguridad para los partidos de Irán en el Mundial. Además, la agencia reportó que un árbitro somalí designado para el torneo fue inadmitido en Estados Unidos tras una inspección migratoria, pese a contar con visa válida, en un caso que ya encendió preocupaciones sobre la aplicación de filtros de ingreso durante la competencia.
Ese contexto ayuda a explicar por qué la seguridad ya está en el centro del ambiente mundialista. Reuters también informó que la FIFA modificó incluso aspectos del código de conducta en estadios por razones de seguridad, como la política sobre botellas que podrán ingresar los aficionados a los recintos en Estados Unidos y Canadá. Es decir, no solo las selecciones, también el público está encontrándose con un Mundial más vigilado y con reglas más estrictas.
Lo que no pude comprobar con fuentes confiables fue el detalle específico de que la selección de Senegal o la selección de Uzbekistán hubieran sido sometidas a procedimientos extraordinarios o diferenciados, más allá de videos virales y comentarios en redes. Tampoco encontré una postura oficial de FIFA o de autoridades estadounidenses que indique que existan protocolos distintos según la selección. Con la información disponible, la lectura más prudente es que los videos reflejan el nivel de seguridad reforzada del torneo, pero no prueban por sí mismos un trato selectivo.
Así, mientras las selecciones afinan su debut, el Mundial 2026 ya empieza a mostrar otra de sus caras: la de un evento gigantesco, atravesado por controles estrictos en aeropuertos, hoteles, sedes y estadios. Y a solo días del arranque, ese tema también ya forma parte de la conversación global.