En una noche eléctrica en el Estadio Olímpico Benito Juárez, los Bravos dejaron el alma en la cancha, pelearon hasta el último balón… pero no les alcanzó. En duelo correspondiente a la Jornada 4 del Liga MX (Clausura 2026), el conjunto fronterizo cayó 3-4 frente a La Máquina, en un partido que se rompió temprano, se volvió montaña arriba y terminó con Juárez empujando con todo en la recta final.
El golpe fue durísimo desde el arranque: la visita se adelantó casi sin avisar con un doble latigazo. Agustín Palavecino abrió el marcador al 1’ y José Paradela amplió al 7’, dejando al estadio en silencio por un instante… antes de que llegara la reacción desde el orgullo. Para colmo, Carlos Rotondi firmó el tercero al 39’, encendiendo la alarma máxima para los Bravos.
Pero el equipo juarense no se quebró. Y justo cuando parecía que el descanso sería un respiro amargo, apareció el bombazo anímico: Óscar Estupiñán descontó al 45+10’, reviviendo la esperanza y metiendo de nuevo a Juárez en el partido.
La segunda parte volvió a exigir carácter. La visita marcó el cuarto al 51’ con Carlos Rodríguez, y el 1-4 parecía sentencia. Sin embargo, Bravos se aferró a la épica: el equipo empujó, insistió, encontró espacios y convirtió el cierre en un asedio.
Al 81’ llegó la joya de la noche: Guilherme Castilho se inventó un extraordinario remate de tijera dentro del área para el 2-4, y el estadio volvió a creer. Y todavía hubo tiempo para más dramatismo: Estupiñán apareció otra vez al 90+1 para clavar el 3-4 definitivo, dejando a Juárez a centímetros de la igualada en una última embestida que rozó la hazaña.
Ahora, los Bravos pasarán la página con la misma idea que mostraron al final: intensidad, valentía y hambre. El conjunto fronterizo se alista para visitar a Pachuca en la Jornada 5, el próximo sábado a las 6:00 pm (hora de Ciudad Juárez), con la misión clara: convertir esta rabia futbolera en puntos.