La eliminación de la Selección de Costa Rica rumbo a la Copa Mundial de la FIFA 2026 dejó una herida profunda en el país centroamericano. Bajo la dirección técnica de Miguel Herrera, la “Sele” no solo quedó fuera del Mundial, sino que ni siquiera alcanzó el repechaje intercontinental.
Una oportunidad que, en el papel, parecía al alcance. Con la ausencia en las eliminatorias de potencias como Canadá, México y Estados Unidos —por su condición de anfitriones— el camino lucía más despejado que nunca. Sin embargo, los resultados no acompañaron.
“Fue un fracaso rotundo”
Quien vivió de cerca el ambiente fue el delantero mexicano Erick Torres, actual jugador en la liga costarricense. El “Cubo” no ocultó el sentir general tras la eliminación:
“No se logró el objetivo. El mismo Miguel Herrera lo comentó: fue un fracaso rotundo”.
Torres relató que la frustración era evidente dentro y fuera del entorno futbolístico:
“Había muchas facilidades para que Costa Rica clasificara… los resultados no acompañaron al profe”.
Un país golpeado
Más allá del resultado deportivo, el impacto fue emocional. Según el atacante, el ambiente posterior fue pesado:
“Era un ambiente tenso, complicado; todos estaban serios y tristes en el día a día. Es un tema que todavía duele”.
La eliminación dejó claro que en el futbol no existen garantías. Lo que parecía una ventana histórica terminó convirtiéndose en una de las páginas más amargas para Costa Rica en los últimos años.
Ahora, el reto será reconstruir la confianza, redefinir el proyecto y sanar una herida que aún permanece abierta en el corazón tico.