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Kompany explota por el penalti a favor del PSG y deja viva la batalla rumbo a Múnich

La ida de las semifinales de la Champions League entre Paris Saint-Germain y Bayern Munich dejó una noche inolvidable en el Parque de los Príncipes. El 5-4 a favor del conjunto parisino no solo entregó una lluvia de goles histórica, también abrió una fuerte discusión arbitral por el penalti señalado a favor del equipo de Luis Enrique, una jugada que Vincent Kompany calificó como “muy debatible” tras el partido.  

El técnico del Bayern vivió el encuentro desde la grada por suspensión, una circunstancia que, según él mismo reconoció, hizo todavía más extraña una de las noches más intensas de la temporada europea. Kompany explicó después del partido que no era el lugar desde el que le hubiera gustado seguir una semifinal de este tamaño, y reveló incluso que habló del tema con Luis Enrique al final del encuentro.  

La jugada que más encendió el debate llegó antes del descanso, cuando un centro de Ousmane Dembélé impactó primero en el cuerpo de Alphonso Davies y luego en su brazo. Tras revisión, el árbitro mantuvo la sanción de penalti y Dembélé convirtió para darle al PSG el 3-2 antes del entretiempo. La acción dividió opiniones de inmediato y fue uno de los puntos más comentados de la noche.  

Kompany fue claro al fijar su postura. Para el entrenador alemán, la acción no era tan nítida como para terminar marcando una diferencia tan importante en el desarrollo del partido. Su molestia nace precisamente de que el balón golpea primero en el cuerpo de Davies antes de tocar el brazo, un detalle que alimentó la sensación de injusticia en el entorno del Bayern.  

Más allá del arbitraje, el técnico destacó la reacción de su equipo. Bayern llegó a estar muy comprometido en el marcador, pero logró mantenerse de pie y salir de París con la eliminatoria todavía abierta. Reuters resumió el encuentro como un clásico frenético en el que PSG tomó ventaja, pero Bayern respondió lo suficiente para dejar la serie completamente viva de cara a la vuelta.  

El partido, además, ya quedó registrado como la semifinal de ida más goleadora en la historia de la Copa de Europa, una prueba del carácter salvaje con el que ambos equipos asumieron el riesgo ofensivo durante casi todo el encuentro. PSG aprovechó mejor sus momentos, pero Bayern mostró capacidad para resistir y seguir peleando incluso cuando parecía desbordado.  

Ahora todo se trasladará al Allianz Arena, donde Bayern intentará remontar con el impulso de su gente y con la convicción de que la historia sigue abierta. Kompany ya anticipó que el ambiente en Múnich será una locura y dejó claro que no espera un partido distinto en cuanto a la ambición ofensiva de ambos equipos. Después de una ida así, la vuelta promete ser otro capítulo descomunal.  

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