El estruendo en Levi’s Stadium no alcanzó. Tampoco la racha de seis triunfos al hilo ni el sueño de pasar enero sin abordar un avión rumbo al Super Bowl que se jugará en ese mismo escenario el 8 de febrero. Todo quedó en pausa en una noche espesa para San Francisco y perfecta para unos Seahawks que entendieron el momento, ejecutaron con paciencia quirúrgica y salieron con un 13-3 que vale descanso, localía y el primer lugar de la NFC.

