El fenómeno del Pato Merlín sumó otro capítulo en plena Copa del Mundo 2026. La popular mascota viral apareció este miércoles en el Estadio Ciudad de México, en el marco del partido entre México y Chequia, acompañada por su dueña, Carla Ivette Gómez, y bajo un fuerte dispositivo de seguridad privada. La presencia del ave volvió a provocar sorpresa y expectación entre los aficionados que se encontraban en los alrededores del inmueble.
De acuerdo con reportes de prensa, Merlín ingresó al estadio desde horas antes del encuentro, mientras su familia explicó que ellos sí entrarían al partido, pero que el pato permanecería resguardado para evitar cualquier situación de maltrato animal.
La semana del Pato Merlín ha sido especialmente intensa. Su historia alcanzó una dimensión nacional luego de que fuera recibido por la presidenta Claudia Sheinbaum en su conferencia matutina, en un episodio que consolidó su imagen como una de las figuras más llamativas y queridas alrededor del Mundial en México. Reuters reportó que Merlín, vestido con jersey del Tri, apareció en Palacio Nacional como parte del furor que ha despertado desde la victoria mexicana sobre Sudáfrica.
Su popularidad nació en las calles de la Ciudad de México después del triunfo del Tri en el partido inaugural, cuando fue grabado caminando entre aficionados y celebraciones sobre Paseo de la Reforma. Desde entonces, el pato se convirtió en una sensación de redes sociales y en una mascota no oficial del entusiasmo mundialista mexicano. Reuters documentó que, aunque muchos aficionados comenzaron a pedir que fuera considerado símbolo del Mundial, su carácter seguía siendo el de una figura espontánea y no oficial.
En paralelo, la fama del pato abrió un frente legal. La familia de Carla Ivette Gómez acudió al Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI) para registrar el nombre e imagen de Merlín, luego de que terceros intentaran apropiarse comercialmente de la marca. Medios nacionales reportaron que el director general del IMPI, Vidal Llerenas Morales, respaldó públicamente que el derecho de registro corresponde a la familia propietaria del animal.
Así, entre el furor popular, la atención mediática y la protección legal de su imagen, el Pato Merlín sigue acumulando reflectores en un Mundial donde ya se convirtió en uno de los símbolos más peculiares del ambiente que rodea a la Selección Mexicana. Lo que comenzó como una caminata viral terminó transformándose en uno de los fenómenos más inesperados y entrañables de la Copa del Mundo 2026.